ARTÍCULOS

Las Cuatro Fiestas

Sin duda alguna la mejor fecha del año para visitar Aracataca es en diciembre, no solo porque es el tiempo donde las mariposas amarillas Gabo se apoderan del pueblo y adornan cada esquina con su majestuosa presencia, ni porque sea la época más linda de los años como lo afirmaba el cantante de  vallenato Diomedes Díaz, mucho menos porque estamos de vacaciones y es más fácil viajar. Realmente es interesante ir a Cataca en este mes porque sus habitantes están en modo navidad y año nuevo, la calles se adornan de unos titilantes y lúgubres bombillos intermitentes, las personas hacen uso de su ingenio relevante para que en casa halla un árbol de navidad, que ninguno de sus niños quede sin estrenar ropa nueva y que todos esos pequeños por humilde que sean, tengan  su juguete de Niño Dios como una  prueba viviente que si se portan bien y estudian con dedicación el Niño Dios los tiene en cuenta para hacerle  llegar por medio de sus padres un gran obsequio.

Por. Hernando Barros

Todo comienza desde el primero de diciembre, es allí cuando las madres desempolvan sus viejos objetos navideños para decorar la casa, si por alguna razón las luces heredadas por la abuelita no funcionan hay que llevarla donde el señor Javier, el gurú del pueblo para arreglar esa viejas luces “es tan bueno que hasta les hace volver el sonido cuando estas lo han perdido”. Si por alguna razón alguna casa no tiene árbol de navidad, eso no es problema, con meses de anticipación se corta una rama frondosa de algún árbol le quitan las  hojas, la ponen a secar estratégicamente en el techo de la casa (secar es hacer morir la rama, hasta que se vuelve color café) y durante esos días la rama se convierte en una parte importante en la casa. Una vez está lista se forra con algodones, le ponen escarcha y la decoran con múltiples adornos y bolas navideñas, ah importante no olvidar la estrella, porque si esta llegara a faltar el Niño Dios pierde el camino y no podrá llegar a dejar sus regalos a los niños de esa casa.








Una vez están las casas decoradas y las calles adornadas con cadenetas artesanales hechas con bolsas de colores llega la primera fiesta del mes 7 de diciembre y sus velitas alumbrando cada puerta de las casas macondianas, algo particular ocurre en este día los niños se cambian temprano y se llevan a pasear al parque más cercano y luego hay que llevarlos a dormir, mientras los adultos celebran con su vecinos, el olor a sancocho de gallina criolla y pasteles calientes se apodera de las calles, porque hay que tener sopa para la madrugada, como una clase de ritual sagrado a las tres de la mañana se despiertan a los niños para que prendan las velitas y sea por medio de ellos que entre la gracia de la concepción de la Virgen María a cada hogar. El 08 de diciembre todos a pasar la resaca al río.


Ahora todos se preparan la recibir al Niño Dios en 24 de diciembre, este día es solo para los niños aquí quienes realmente importan son los niños que ellos tengan ropa nueva y juguete que estrenar, los adultos pueden esperar. Es impresionante ver en las calles la multitud de niños bien vestidos caminado de un lado para otro y cuidándose de no ensuciar su ropa nueva, nuevamente los chicos duermen pero esta vez el permiso es hasta las 12:00 am o antes pero debes dormir para que “les ponga el Niño Dios” esto es el Niño Dios le coloque silenciosamente el juguete al lado de la cama donde duerme el infante.  Los padres continúan sus festejos, es una fecha importante para acabar con las enemistades, y pasan de casa en casa abrazándose y comiendo de la comida que preparan en grandes cantidades, ah vale mencionar que para esa fecha llegan esos familiares que hace tiempo viven en grandes ciudades, ellos siempre llegan con ropa y zapatos distintos, cosas novedosas  que mostrar y así como cuando Melquiades sorprendía a Aureliano Buendía con sus objetos del futuro, aunque cueste creerlo los Cataqueros se siguen sorprendiendo con los objetos tecnológicos que parecen traídos del futuro. El pueblo vive en una celebración hasta el día siguiente. El 25 de diciembre todos los niños salen a las calles a presumir sus carros, muñecas y múltiples juguetes nuevos.


31 de diciembre y su fiesta de año día de estar con la familia y festejar todos juntos el años que se va y recibir con regocijo el año que entra. Por lo general esta celebración se hace en casa de los abuelos y ese día se reencuentran todos los hermanos, primos, cuñados y allegados a la familia, las mujeres de la casa con la abuela a preparar toda la comida de la noche y los hombres a tomar cerveza desde temprano y a hablar de sus hogares. Por la tarde todos se organizan y se ponen sus ropas nuevas para sentarse en la puerta a festejar juntos y esperar que suenes los pitos de las doce de la noche, tal como dice aquel viejo vallenato cuando faltan 5 pa’  las 12 todos los que están fuera de casa corren hacia ella a abrazar a su mamá para que recibir el año con los eres que más se aman.  Y si tienes la fortuna de compartir con el pueblo cataquero estas fechas no puedes dejar de ir el 01 de enero al festival del río, ese día todo el pueblo y cuando digo todo es todo, está en el río del ferrocarril cada familia con su olla de sancocho.
Por: Hernan Barros





Vivir para contarlo “casa museo de Gabriel García Márquez”

Quienes han tenido la dicha de pasar sus ojos sobre la majestuosa obra literia merecedora de un Nobel.  Quien por  necesidad innata sacia sus deseos de lectura y escoge Cien años de Soledad como destino intelectual o simplemente  los que por curiosidad ingresan al misterioso  mundo del realismo mágico y se dejan llevar al clímax de un orgasmo  literario. Solo ellos, comprenderán  la importancia de la restauración de la casa del coronel Nicolás Márquez un histórico lugar dónde no solo  transcurrió la infancia de Gabriel García Márquez,  sino que recrea  características imborrables  de las vivencias caribeñas de la primera mitad del siglo XX.

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Por. Anuar De la Cruz

Esa época, como la recordaba con frecuencia el escritor colombiano, es la génesis de buena parte de su creación literaria. Recuerdos que se veían evidenciados en cada uno de los escritos de Gabo. La casa museo cuenta con catorce ambientes que son replicas exactas de las casas de esos tiempos.

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                                                             Por. Anuar De la Cruz

Algunos de los lugares al interior de la casa son el despacho del abuelo de Gabito, lugar donde este se ocupaba de los negocios; la sala de visitas, el taller de platería, el cuarto de hospital, el comedor, la sala de recibo, el corredor de las begonias, el cuarto de los abuelos, el del niño ‘Gabo’, el de Sara Emilia, hija del tío Juan; el cuarto de los trastos, la cocina y despensa, el cuarto de los guajiros y el patio. Lugares que son ampliamente recreados  en el libro ‘Vivir para contarla’, su autobiografía.

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 Por. Anuar De la Cruz

El recorrido por sectores de la casa logra transportar a los visitantes a esos momentos de niñez e inocencia del escritor, es fácil encontrar los puntos de referencias enmarcados en sus literaturas. Todo está estratégicamente adaptado para que pueda ser un contexto veraz de las letras de Márquez. El inmobiliario fue adquirido en anticuarios de Santa Marta y Bogotá, responden a la época, usos, gustos y marcas que circularon en el Caribe colombiano desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930.   Para la ambientación de la casa fue indispensable escuchar los propios relatos del maestro sobre el amueblamiento de la casa, de manera que los elementos constitutivos de cada espacio se adecuaran al relato del autor.

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Por. Anuar De la Cruz


Ahora quiero recordarte que cuando visites el Caribe colombiano no dejes de llegar a la Carrera 5  No. 6-35,  en Aracataca, Magdalena y recrear tus pensamientos con la historia del Nobel literario más importante del país y no olvides llevar contigo un libro de Gabo bajo tu  espíritu.













 


Casa del Telegrafista de Aracataca

Continuando con este recorrido por la historia turística de Aracataca y reconociendo la majestuosidad de su iglesia blanca,  de pronto levanto mi cabeza y me doy de frente con esta construcción colonial, una casa que aunque remodelada al mirarla logra transportarnos a esos majestuosos tiempos de la década de los 20 cuando el bahareque y las casas coloniales adornaban las alegres calles del viejo Macondo.  

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Por.  Anuar De la Cruz

La casa donde funcionaba la Oficina de Telégrafos de Aracataca en los años 20, fue el  lugar de trabajo y hogar de Eligio García, padre del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y con el objetivo de preservar este patrimonio histórico y cultural de Colombia lo han conservado y convertido en un pequeño museo.

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Por.  Anuar De la Cruz

Antes de la intervención, la Casa del Telegrafista, declarada patrimonio nacional en 1996, tenía el cielorraso de machimbre carcomido por el comején  y la humedad, las cuatro puertas principales y las dos traseras, construidas en madera, estaban dañadas y los vidrios de las ventanas partidos. El baño no funcionaba y el patio estaba lleno de maleza.
En su interior había objetos antiguos como una vieja máquina de escribir, un clavijero, los sellos y una sumadora marca Víctor de la época en que Gabriel Eligio García Márquez estuvo a cargo de la oficina. Además, en las paredes y en algunas mesas había cuadros y fotografías de Gabo y su familia.

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Por.  Anuar De la Cruz

Quienes visiten hoy podrán recorrer la renovada Casa del Telegrafista en cuatro etapas: un telégrafo y un teleimpresor, en la primera; seguidamente, una exposición de libros de Gabo; en la tercera, una cronología de estampillas de correo que circulan en el país; y, en la última parte, descubrirá infografías que exponen los sucesos de la vida del Nobel colombiano. La casa albergará también un Museo de Historia de las Comunicaciones.

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Por.  Anuar De la Cruz


La decoración interior incluye piso ajedrezado y ejes de madera en el techo. Además cuenta con espacios como la cafetería, la plazoleta, el teatrino y una sala de capacitación con acceso a internet gratuito.


 






San José de Aracataca

Uno de los instintos turísticos de todos los visitantes del mundo es ir a conocer las iglesias catedrales o representativas de lugar que se visita, es como si una fuerza sobre humana nos impulsara a no dejar de asistir a estos lugares sagrados, o simplemente esa necesidad inherente que cobija a la humanidad, que permite reconocer que estar dentro de una capilla te logra transportar a la verdadera historia de un lugar, esa sensación de saber que tras esos muros agrietados o reconstruidos  se esconden los mitos y verdades más significativos de la cultura de una población.

La invitación en este artículo es para que cuando pases por Aracataca o Macondo como es mundialmente conocida, no dejes de visitar la imponente construcción de San José de Aracataca. La Iglesia de San José se encuentra a pocas calles de la casa Gabriel García Márquez, está en el centro del pueblo en el parque principal, tiene una arquitectura colonial típica de estas regiones del Caribe colombiano y es un lugar tranquilo y con árboles que proveen una gran sombra  si tu deseo es  descansar un poco u ocultarte del inclemente sol y calor que durante el medio día azota el lugar.

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Por. Anuar De la cruz

Más de 100 años de antigüedad esconden los muros de la reciente restaurada iglesia de Aracataca, por ella han transitado millones de feligreses que vienen a buscando un poco de paz y regocijo a sus vidas.  Miles de hombres y mujeres que buscando el perdón divino de los familiares que pasan a mejor vida, son traídos a la iglesia blanca antes de conducirlos a su última morada.

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Por. Anuar De la Cruz


Después de cada eucaristía brindada por el párroco a sus feligreses hay algo particular que los habitantes del pueblo hacen como un ritual cultural y que llama a atención de los visitantes del lugar. El raspao costeño, que es elaborado a base de hielo y esencias. Es un símbolo costeño que hace parte de la idiosincrasia regional que, a pesar de múltiples competidores, hasta ahora sigue vigente en la región Caribe.

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Por. Anuar De la Cruz                                  Por. Anuar De la Cruz                                                                                    
             

 







La casa e` tabla

Es difícil recorrer las calles de Macondo y no sentirse atraído por la magia sin igual de su centro histórico.  Al Igual que muchas de las ciudades y pueblos de este país.  Macondo guarda  en sus simientes historias inimaginables que enmarcan la idiosincrasia de un pueblo que día a día lucha por sostenerse en pie en un mundo modernizado y sin memorias.

En las viejas casas de Macondo se construyó la vida de este noble pueblo, en aquellas viejas casas de tabla se constituyeron las familias que aun en la actualidad prevalecen, haciendo sentir con su presencia que son la esencia pura de la cultura macondiana.
Por. Anuar de la cruz

En el centro del municipio existe una casa memorable, un lugar que durante años fue sinónimo de aberración y extravío a los buenos valores como a la moral de los pobladores de Macondo. Esta casa fue donde durante años funcionó el burdel del abuelo del nobel García Márquez. El prostíbulo de Nicolás, lugar donde años después  se reunieron los sindicalistas de la huelga de trabajadores de la United Fruit Company. En la actualidad esta casa rinde tributo a ambas acciones que fueron motivo de rechazo social.

Los billares La Casa E` Tabla, es un alegre lugar donde se reúnen los personajes más pintorescos del pueblo, los viejos pensionados de los Ferrocarriles de Colombia y las fábricas  bananeras que existieron en este viejo municipio.

Los jóvenes vienen a gastar el dinero obtenido cada fin de semana producto del trabajo bajo el sol inclemente en las bananeras,  los viejos a emborrachar sus cansados pasos por la vida y hablar una y otra vez de los bueno y mejores que eran los años antes de estos. A veces la gente se pregunta cómo hacen estos actores voluntarios para estar cada día en pie apenas el billar abre sus puertas, la voluntad con la que toman cerveza como si no existiera más nada en el mundo, como si la única prioridad en la vida fuera conseguir el dinero para tener con que "echar" cerveza en la casa e` tabla.
 Por. Anuar de la cruz

Hay quienes no trabajan ni ejercen ninguna actividad económica para obtener dinero y sin embargo se emborrachan todos los días, tal es el caso de Chito, un anciano casi que insignia de Macondo que durante años ha transitado las calles centrales del pueblo pidiendo dinero para comprar alcohol, toda su vida ha estado en las calles, nadie sabe de dónde vino, ni de quien es pariente, no habla y lo único que sabe pronunciar es la palabra chito, de ahí su coloquial apodo, muchas personas intentaron regenerarlo y llevarlo a algún hogar de paso, pero todos los intentos han sido inútiles.
Por. Anuar de la cruz


A pesar de la influencia del turismo del realismo mágico se han creado muchos lugares para compartir, disfrutar de un trago y un buen café, la  casa e` tabla seguirá erguida mientras existan moradores con rasgos culturales que los identifiquen y los haga sentirte como en casa.











Entre  santidad y muerte

“Ve ten cuidao con esos toros,  no me vayas a daña el diciembre, mira que hace un año al hijo de Pacho lo mató un animal de esos en corraleja”

El 16 de Julio, en Colombia se vive la fiesta de la Virgen del Carmen, una festividad donde cada colombiano católico hace presencia. Salen a las calles a majestuosas procesiones y los  fervientes creyentes hacen y pagan manda buscando obtener favores  de la patrona de los conductores como también se le conoce, a cambio ofrecen sacrificios físicos para pagar por lo recibido.

Pero en la tierra del realismo mágico todo es distinto, una particular alegría y un sentimiento de animada felicidad circula en las venas  de los habitantes de Macondo por esas fechas. La adrenalina y el modo fiesta es lo único que prima en las calles polvorientas del pueblo. Desde el 13  hasta el 21 de julio se celebran las fiestas patronales, en honor a la Virgen del Carmen, patrona, ama, dueña y señora de la fe de los  habitantes de Aracataca. Por esa razón a partir del 13 de Julio nadie trabaja, la Alcaldía decreta días cívicos para que todos los vecinos del pueblo puedan disfrutar de las espectaculares fiestas, los colegios cierran sus puertas, las tiendas, almacenes y el comercio en general se declaran en modo vacaciones.

Fotografía. Anuar DM

Lo realmente interesante es ver como los cataqueros dividen su fe entre santidad divina y espíritu de muerte, es como si la deidad del bien y el mal fuera en realidad la reina de las fiestas. En la mañana muy temprano el pueblo entero se despliega por las calles al son de la imagen de la Virgen del Carmen y con canticos de júbilo al unísono, niños, jóvenes y ancianos rezan para que esta madre misericordiosa los proteja de todo mal e intervenga ante su hijo para que no los deje caer en tentación, las mujeres cubren sus rostros con velos blancos o negros como si escondieran una gran tristeza en sus rostros, los hombres sacan del ropero su guayabera blanca, caminan lento y sin prisa caminando tres pasos a delante y uno hacia atrás como si quisieran que su travesía por la calles de macondo con la Virgen al hombro fuera eterna. Los niños y jóvenes llevan botellas de agua para que el cura las bendiga “siempre es bueno tener una botella de agua bendita detrás de la puerta” aseguran los más sabios del pueblo.


Fotografía. Anuar DM

A las 4:00 p. m se prenden los equipos y las cacetas anuncian sus conciertos de la noche, el pueblo se enciende en un exorbitante éxtasis  de licor y bullicio, los habitantes buscan ropa cómoda y el olor del chorizo revuelto con estiércol de vaca demarca el camino a donde se debe conducir el pueblo, los perifoneros salen en sus bicicletas y con megáfono en mano anuncian al pueblo que las corralejas han iniciado, que todos están invitados: “Toros, Toros, toros en Cataca”. Una plaza de madera  artesanalmente construida año a año en un lote desocupado y ubicado estratégicamente en el pueblo congrega a todos los habitantes del pueblo. Un lugar que no hace excepción de personas, pero donde claramente se ven calificados los estratos del pueblo, los ricos ubicados en un palco que goza con excelente vista y gran seguridad, los pobres   debajo de ese palco recibiendo cualquier cantidad de desechos que se filtra a través de las ranuras de las tablas.

Fotografía. Hernando Barros

Fotografía. Hernando Barros

Música de Pick Up, papayeras y conjuntos vallenatos en vivo animan la fiesta mientas los toreros y los toros salen al centro de la pista o como es llamado por algunos al campo de la muerte. Paradójicamente  es curioso observar que los toreros de esta gran corraleja son todos aquellos que tengan la valentía suficiente para enfrentar a este animal entrenado para matar a todo aquel que se le acerque.
Fotografía. Hernando Barros

Fotografía. Anuar D M

Sueltan el toro en la pista y los competidores hacen toda clase muecas  para llamar su atención, cuando el animal viene hacia ellos corren despavoridos como si el mismo diablo tratase de alcanzarlos, y no es para menos de ser alcanzados  sería  comprar un tiquete directo a la muerte. Aunque sin lugar a dudas de eso depende el éxito de la fiesta; mientras más muertos mejor. Ah y si no hay muertos las fiestas no fueron exitosas. Ahora todo tiene sentido. Por las mañanas se reza a la virgen para que interceda ante su hijo por aquellos que han de morir en el escarnio público, para satisfacer  las pasiones homicidas de un pueblo extasiado por  el olor a muerte.

Fotografía. Hernando Barros

 

 

 

 

Fútbol Macondiano

Durante todo el año, la vida transcurre tranquila en las calles de Cataca. Sus verdes campos, los caminos sin pavimentar y su cielo azul son el común denominador en las mañanas del pueblo. Los viejos y nuevos habitantes repiten como disco rayado una y otra vez las historias solemnes vividas por algunos pequeños héroes que habitaron o incluso aun habitan la población rivereña del Nobel Colombiano. Los niños y jóvenes deambulan por sus vidas sedentarias y monótonas de actividades cotidianas pueblerinas.

Tal parece que en Macondo se ha paralizado el tiempo, que los Cien años de soledad a los que fue condenado a vivir durante la instancia de los Buendía se han perpetrado en el tiempo y se niegan a dejar sus calles. A pesar que el mundo avanza rápidamente en ciencia y tecnología, los macondianos siguen a la espera que un día no muy lejano el tren del hielo se instale en su tierra y los llene de grandes y novedosos inventos.


Después de hacer sus tareas de la escuela, los “pelaos” del pueblo  salen  por las tardes a “echar la pateada” se reúnen en una calle poco transitada y ahí establecen su Roberto Meléndez (Estadio Metropolitano), los integrantes del juego son todos los que lleguen a la calle a la hora pactada y los jugadores de cada equipo son escogidos de una forma peculiar, un moderador generalmente uno que no le guste jugar hace una fila de todos los participantes y va enviando uno para la derecha y otro para la izquierda y así hasta que pasen todos, de esta manera los amigos “compinches” quedan supeditados  a que la suerte los deje jugar en el mismo bando o en bandos opuestos.


 
Fotografía por. Anuar De la cruz M

En Realidad es un fútbol con reglas propias, donde todos son amigos y el trofeo no es más que la gloria de llegar al día siguiente a la escuela gritando a voz en cuello cuántos goles se le metió al equipo perdedor.  Si no hay balón para el juego eso no es problema, se recogen entre los jugadores camisas y ropa en desuso y se hace la popular “bola de trapo” envolviendo la ropa vieja en forma de circulo y amarrándose con una cuerda hasta tener la apariencia física de una pelota, ah debe quedar firme y bien amarrada para que a mitad del partido no se desarme y se acabe el juego.  

 
    Fotografía por. Anuar De la cruz M  

Los porteros y posiciones de cada jugador son escogidos según el talento empírico de cada “pelao” los arcos son un par de piedras colocadas en el centro de la calle, el espacio entre cada piedra es contado milimétricamente por pisadas de un participante y supervisado por todos los jugadores, se coloca un pie delante de otro y así se cuentan 20 pasos, en ambos arcos para que las ventajas sean las mismas. El uniforme se define de manera sencilla e inmediata, un equipo juega con camisa y el otro sin ella, de esta manera se es fácil identificar los miembros de cada equipo.   

Una vez definido todo inicia el partido, los muchachos corren tras su bola de trapo y se juegan el todo por el todo por anotar goles y hacer triunfador a su equipo. Si por alguna razón o desacuerdo discuten y hasta se agreden, al final del juego y caída la tarde corren todos al río y ahí todos en calzoncillos ganadores y perdedores restablecen sus vínculos de amistad.
Fotografía por. Anuar De la cruz M














Las Viejas de mi pueblo

Más allá de la historia contada por nuestro Nobel colombiano, existen realidades desconocidas; historias de vida apegadas a ese realismo mágico que Gabo mostró al mundo, adheridas como el rojo a la sangre a la cultura de esas primeras familias macondianas, estirpes que a pesar del tiempo y de los múltiples avances tecnológicos en el mundo, en la actualidad son un legado viviente de la majestuosa casta Buendía.

Hoy quiero mostrar una parte importante de la cultura de Aracataca (Cataca como es conocida entre las poblaciones cercanas). Siendo aproximadamente las 4:30 am me dirigía apresuradamente al paradero de buses intermunicipales (lugar a la orilla de la Troncal del Caribe donde se esperan los buses que vienen de Fundación). Y como es costumbre en el pueblo las mujeres del hogar madrugan a barrer sus puertas y regar las calles para que las brisas de noviembre no le entren  polvo a las casas y mucho menos las hojas de los arboles, pues por esas fechas los arboles deciden cambiar sus vestidos y dejar caer a las calles todo su vestuario, parece que presintieran que ya viene diciembre y es tiempo de estrenar ropa y estar bien presentados para las  fiestas en las que sus habitantes aúnan esfuerzos para que todos vivan en felicidad.



De repente una situación singular captó mi atención; La vieja Juana Lara lazó un saludo de buenos días acompañado de una relevante información “Veee Petra de Barros, ya te enteraste que anoche la hija menor de Justino Mujica se escapó con  Pepo, el hijo mayor de Wiliam el del camión” a lo que la atenta vecina le responde desde la punta de su predio: “eso seguro que estaba preña, porque yo la veía hace días flaca y amarrilla” escuchando atento la información que amablemente suministran las vecinas a los transeúntes del lugar, me sorprende de una nueva voz que el viento traía en sentido contrario diciendo: “La difunta Edith debe estar revolcándose en su tumba, al ver que su nieta se dejó preñar de uno de los camioneros bandidos esos ” me sorprende la facilidad con que esta tercera vecina interviene en la conversación, sin saber el contexto, sin decir siquiera buenos días.

En realidad la única novedad en eso era que Laurita la hija menor de don Justino era mi mejor amiga y conocía de cerca su decisión de irse con su novio no era más porque se amaban y querían estar juntos a pesar de las diferencias familiares, no por estar preñada como afirmaban mis vecinas. A demás me llama la atención la inmediatez con la que les llega la información, como ese diario comunitario tiene siempre las primicias de todas  las noticias de Cataca y la manera como cada una alimenta la noticia con sus argumentos de conocimiento o sabiduría, como decía mi abuela la difunta Petra de Barros “a mí que no vengan a enseñar a parir hijos porque cuando usted iba ya yo venía” sabio proverbio de la dadora de vida a la estirpe de los Barros.

Esta sala de redacción matutina en las calles de Macondo o Cataca, inspiraron en mi esta pasión por las letras y el periodismo, concejo de redacción que aun en la actualidad lo viven los habitantes del pueblo, incluso los que hace años decidimos salir a buscar mejor futuro, tal cual lo hizo Aureliano Buendía cuando armado de valor salió en busca del encuentro con el mar para que sus ojos se enfrentaran de una vez y por todas a la ventana del mundo, ese mundo de donde no solo viene la gente más fantástica sino los más novedosos inventos.



Cada vez que visites Macondo tratando de buscar información alguna, cualquiera que sea, no trates de encontrarla en los eruditos y sabios de pueblo, sal a caminar en la madrugada y hazte amigo de las viejas de mi pueblo. Esas que llevan la información en sus venas.









5 comentarios:

  1. Alfonso buenas noches, para empezar quiero resaltar la fluidez con la que construyes tus textos, realmente es un placer poder leer unas crónicas tan interesantes como estructuradas y amenas, hiciste los cambios que te sugerí la ocasión anterior respecto al estilismo de tu blog y también te felicito por esto. Ahora bien, lo que más te recomiendo es seguir avanzando en el buen uso de las reglas gramaticales que regulan los signos de puntuación, el miércoles que tengamos clase podemos revisar tu texto y decirte puntualmente donde debes hacerle algunos cambios a tu crónica, buenas noches.

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  2. Alfonso me encantó tu crónica: bien fundamentada, amena, divertida, con imágenes casi que cinematográficas, narrada exquisitamente lo que significa que tiene ritmo, fluidez y gracia. Te felicito por incluir tan inspiradoras fotografías, has mejorado también en los asuntos de signos de puntuación y acentuación, ya esta mejor dispuesto el territorio visual del blog, es decir tu progreso para mí es significativo y bien logrado, creo que tienes madera para ser un buen escritor y un gran periodista de viajes. Por cierto, feliz cumpleaños :))

    P.D Quiero compartirte este curso maravilloso de la UNAM de México quizás sea de gran ayuda para en tu ruta de escritura creativa:

    http://www.oyejuanjo.com/2016/09/curso-gratis-redaccion-unam-actualizado.html

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  3. Como siempre tus crónicas son encantadoras! Encuentro uno que otro errorcito gramatical pero bueno de eso hablaremos en nuestra clase del miércoles, saludos!!!

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  4. Hola buenos días! acabo de recibir tu última crónica la que por cierto encuentro divertida y con un tono literario que va progresando con cada entrega periodística, habrá que corregir algún que otro error pero por lo demás bienvenidas tus crónicas de viajes.

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